
movimiento exterior y quietud interior con el chi kung
El chi kung es una técnica que consiste en la ejecución de una amplia serie de movimientos, de los que se realizan un determinado número de repeticiones, combinados con respiraciones específicas en función de cada uno de esos movimientos. Aparte del diseño de estos movimientos, la clave es cómo se realizan.
Los movimientos se ejecutan respetando la postura y la dinámica correcta, visualizando todas las células del cuerpo activas, y se intentan reproducir como si los realizáramos dentro de una balsa de aceite. No han de ser laxos, sino llenos de vida y actividad y sin tensión de ningún tipo. Se efectúan de esta forma porque, si fuesen rápidos y forzados, la energía no circularía fluidamente.
Los maestros de chi kung llaman al yoga ‘el chi kung indio’, y muchos instructores de yoga se refieren al chi kung como ‘el yoga chino’. El yoga es un arte perfecto en la acción y el chi kung y el taichí lo son en el movimiento. Se podría afirmar que en el yoga parece que uno permanece inmóvil, cuando en realidad está lleno de acción, y en el chi kung o en el taichí da la sensación de que se está en movimiento, pero interiormente uno está quieto. Posiblemente, los maestros de estas disciplinas consigan en su maestría los mismos resultados y tal vez profundizando separadamente en cada una de ellas logremos alcanzar unos resultados parecidos a los que ellos consiguieron, pero quizá alternar la práctica de estas disciplinas puede ayudarnos más en nuestro progreso como simples practicantes que centrarnos en la práctica de una solamente. De hecho, esta idea no es muy original. Ya en el siglo V las enseñanzas de Bodhidharma, un monje hindú llegado a China, supusieron el origen del chi kung y del taichí. Bodhidharma debía de ser también maestro de danza india, un arte en movimiento desarrollado en la India que se podía practicar conjuntamente con el hatha yoga.
« Valido la inscripción de este blog al servicio Paperblog bajo el seudónimo rpvillamil »