En la década de los treinta del siglo pasado se tuvo por primera vez noticia en Occidente de esta técnica, teóricamente prendida de los monjes tibetanos de ciertos monasterios y utilizada por ellos para vivir más y con mayor energía. Los divulgadores de estos descubrimientos daban multitud de ejemplos sobre los beneficios aportados por esta técnica, que incluyen prácticamente todas las posibilidades de mejora tanto física como mental.

Para la mayoría de los investigadores del tema, los ritos representan un sistema de ejercicio que afecta al cuerpo, la mente y las emociones, y activan y estimulan los siete chakras del cuerpo (los principales centros de energía de donde derivan y adonde van a parar todos los canales que distribuyen esta por el cuerpo) y todas las glándulas del sistema endocrino (responsable del proceso de envejecimiento); como extensión afectan a todos los órganos y sistemas. El descubridor para Occidente de los ritos sostiene que la realización de los cinco ritos «estimula la circulación de la energía esencial por todo el cuerpo».Básicamente consisten en hacer 21 repeticiones de cinco ejercicios desarrollados en un orden específico, acompañados de una respiración determinada. El primero de los ritos solo lo he visto aparte en exhibiciones de danzas derviches, y los otros cuatro recuerdan determinadas posturas de yoga. Es el único ejercicio que hago si estoy de viaje o si no me da tiempo a hacer mi rutina completa. Recomiendo su práctica porque se aprenden fácilmente y su ejecución es muy sencilla –solo se necesita una colchoneta–. Además, únicamente requieren unos diez minutos de tiempo. En definitiva, se pueden practicar en solitario en cualquier lugar, son adecuados para completar otros ejercicios y aptos para quienes no tienen mucho tiempo o interés en ejercitarse. La práctica de los ritos me produce tanto bienestar que, siendo honesto, en ocasiones me pregunto para qué hago otros ejercicios aparte de estos. Es increíble la energía que se siente al completarlos y la facilidad con la que se consigue en comparación con otras prácticas.
Practiqué esos “ritos” o ejercicios hace ya casi 30 años, cuando se publicó un librito titulado “Los 5 ritos tibetanos de la eterna juventud”. Es verdad que se siente bienestar al ejecutarlos pero, sobre su objetivo final, el rejuvenecimiento, ¿alguien notó algún efecto? porque lo que es yo, desde luego, no. Finalmente me aburrieron y decidí practicar los ejercicios energéticos de Yogananda que me dejan en mucho mejor estado y plenamente “energetizada”. Un saludo.
Hola Susana,
Gracias por tu comentario. Rejuvenecer es un término demasiado poético, aunque si creo que los ritos generan una gran energía. De todas formas con el ejercicio pasa lo mismo que con la alimentación y con la medicina, no nos sienta a todos todo igual. los ejercicios energéticos de Yogananda son estupendos y te felicito por seguirlos. Ademas cada vez que pienso en Yogananda me conmuevo. Autobiografia de un yogui es uno de los libros mas maravillosos que he leido. saludos
Entonces… ¿Tú también eres kriyaban?. Quizás el próximo artículo podría ir sobre el kriya-yoga, ¿no te parece?.
Gracias y enhorabuena por tu blog y por conocer y experimentar tantas y variadas técnicas energéticas. Un besito.
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